Leon Valencia - El tiempo 31-08-2010
Ahora la ciudad y el país están escandalizados. En la Comuna 13 de Medellín se presenta una feroz disputa entre bandas por el territorio, por los negocios y por la población. Es una zona de miedo. Son los herederos de alias 'Berna' quienes siembran el terror. Proliferan los narcóticos, los juegos ilegales, las extorsiones, los asesinatos y el desplazamiento forzado de personas.
El personero del municipio, Jairo Herrán, señala a 'Sebastián' y a 'Valenciano' como los responsables de la tragedia. En el momento de la desmovilización de los paramilitares estaban en un tercer nivel de mando en las estructuras de 'Berna'. Ahora, cada quien controla una parte de las 12 bandas armadas que se mueven en esa populosa comuna que congrega a 19 barrios y ejerce influencia en la ciudad y en otras partes del país.
Parte de los escandalizados de hoy cerraron los ojos ante las denuncias que se hicieron en octubre del 2002 con ocasión de la 'Operación Orión'. El Instituto Popular de Capacitación (IPC) tuvo la osadía de contar que los paramilitares marcharon al lado de la Fuerza Pública en ese espectacular golpe a la guerrilla en la comuna 13 y luego se quedaron allí con la anuencia de las autoridades. También lo registraron algunos medios de comunicación.
En medio de la euforia por el mazazo que el general Mario Montoya les propinó a más de 500 milicianos y guerrilleros que se habían tomado esta zona de Medellín no se detuvieron a mirar el costo que tendría abrirles la puerta a los paramilitares.
Hicieron lo mismo cuando la desmovilización de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada, de las autodefensas. En medio de la alegría por la impresionante disminución de los homicidios y el ambiente de tranquilidad que se respiraba en la ciudad entre los años 2004 y 2008 se olvidaron de la 'Oficina de Envigado', que era, sin duda, el nodo central de la red mafiosa que había montado 'Berna' en todo el Valle de Aburra.
Hablo del gobierno del presidente Uribe y de dirigentes políticos y líderes empresariales de la región. Algunos de buena fe creyeron que la derrota de las guerrillas bien valía una alianza temporal con los paramilitares y pensaron luego, en los días de la desmovilización y la paz, que no debían preocuparse por las estructuras subrepticias que dejaban las autodefensas porque serían controladas y desmanteladas en el proceso de reinserción.
Otros tenían compromisos con estas fuerzas y usufructuaban el poder económico, político y militar que habían acumulado durante largos años de ejercicio criminal, tal como ha quedado demostrado en el juicio a la parapolítica, en las acusaciones a personajes de la justicia como Guillermo Valencia Cossio y en las vinculaciones de miembros de la Fuerza Pública.
El escándalo empezó a finales del 2008, después de la ruptura de las negociaciones de paz y la extradición de los jefes paramilitares encabezados por 'Berna'. La violencia escaló de nuevo. Las bandas volvieron a sacar su arsenal a las calles y reactivaron sus acciones delincuenciales agravadas por la pugnacidad y la competencia entre sus propios integrantes. Ahora hay un clamor nacional para que se detenga el desangre en la Comuna 13 y en toda la ciudad.
Otra vez se piden acciones similares a la 'Operación Orión', bloques de búsqueda, militarización de la ciudad. Se hacen llamados a la justicia para que actúe. Se invoca la colaboración de la ciudadanía. Todo completamente justo.
Pero nadie se atreve a señalar que la causa fundamental del caos es la persistente vinculación entre mafiosos, políticos y empresarios; nadie es capaz de gritar que detrás de esta nueva ola de violencia se esconde la disputa por el poder local en el 2011; ninguno pregona la necesidad de una depuración y reestructuración del Estado como condición para pacificar la ciudad; nadie quiere aprender las lecciones dejadas por la acción militar de octubre del 2002 y las negociaciones de paz del 2004.
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q bn q hagan bn a la comuna zigan asi ,,,,,,,