EDITORIAL
Hay eventos que llenan el alma de optimismo en la emoción. La ceremonia de premiación de los alumnos, maestros e instituciones en la quinta versión de" Medellín, la más educada" , que llenó el Teatro Metropolitano antenoche, es uno de ellos, por muchas razones.
EL COLOMBIANO | Medellín | Publicado el 18 de noviembre de 2010
Hay eventos que llenan el alma de optimismo en la emoción. La ceremonia de premiación de los alumnos, maestros e instituciones en la quinta versión de Medellín, la más educada , que llenó el Teatro Metropolitano antenoche, es uno de ellos, por muchas razones.
Un maestro de piano que le enseñaba a un niño la Oda a la Alegría, parte sublime de la Novena Sinfonía de ese gigante de la música que es Ludwig van Beethoven, fue el hilo conductor de la ceremonia. Este hilo resaltaba la labor paciente de un verdadero maestro y el valor de la constancia que ha de tener quien quiera aprender algo.
Pero desde el principio ese hilo conductor hacía recordar al auditorio el poema de Friedrich von Schiller , que reforzó con palabras el lenguaje universal de la sinfonía de Beethoven . Una oda a la esperanza en un futuro mejor, de un nuevo día de paz plena en que "los hombres volverán a ser hermanos".
Y la oda completa fue el final de la ceremonia, interpretada por el maestro de piano y la alternancia de un tenor, la cantante Mirabay, respaldada por un grupo orquestal y un coro de niños que, con el patrocinio de la Alcaldía de Medellín, han tenido el privilegio de poder educar su voz de la mano del grupo que lidera el maestro Mauricio Mejía.
Los premios fueron la demostración de una tarea juiciosa de personas que creen en el milagro transformador del trabajo formativo: el grupo de evaluadores y el jurado. Pero además, de la mística y el convencimiento del Alcalde Alonso Salazar; de Felipe Gil, su Secretario de Educación; Luz Celina Calderón, coordinadora del premio; y de todo el equipo administrativo. Detrás de ellos está un ciudadano ejemplar: Héctor Arango, para quien la jubilación fue la oportunidad para volcarse de lleno a hacer lo que más le gusta: ayudar sin hacer ruido.
Es imposible no mencionar el compromiso, con asesoría y dinero, de muchas empresas antioqueñas, y lo fundamental que es trabajar hombro a hombro entre los sectores público y privado, porque el Estado solo no puede, como tampoco puede la empresa privada sola. Y Medellín, la más educada es un ejemplo para otras regiones de Antioquia, Colombia y otros países.
La apuesta para este año que culmina y para los que vienen es mejorar, sobre todo, en calidad. Así lo ha dicho el Alcalde y así lo han demostrado los alumnos, maestros y centros educativos que ganaron premio en la noche del 16 de noviembre.
Los maestros son cada vez más conscientes de que, más allá del conocimiento, deben tener el convencimiento de la importancia de su misión educativa y una vocación de servicio a toda prueba: a pesar de los ambientes hostiles y las horas amargas que muchas veces les toca afrontar. Ese testimonio comprometido y valiente fue el que se percibió en el Teatro Metropolitano.
ProAntioquia y El Colombiano han sido garantes, y seguirán siéndolo, de que Medellín, la más educada sea un proyecto de largo plazo y se convierta en un compromiso de los alcaldes que gobernarán a esta ciudad en el futuro, porque la educación, o mejor la formación, es una tarea de todas las horas y todos los tiempos. Solo así podrá llegar a ser realidad completa el sueño de Beethoven y Schiller.

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